Quiero sentir el petalo de tu pelo
perfumarme del olor de tu celo
ahogarme en el mar de tu amor
y en el flujo de tu flor
Tu flor- la cuca
Quise cortar la flor más tierna del rosal
pensando que de amor no me podría pinchar
y mientras me pinchaba me enseñó una cosa
que una rosa es una rosa es una rosa...
Una rosa es una rosa - Mecano
Caminando por Nuevo Leon, llegando casi a Insurgentes hay una floreria, y ahi, entre gladiolas, nubes y rosas, la encontre: la flor exotica más bella que he visto en mi vida.
Acostumbraba visitar la tienda una vez a la quincena para comprar algun arreglo a mis padres, a mi sobrina, a la chica en curso o a quien sea, hasta que el destino se revelo en forma de orquideas en manos de una muchachita blanca, maquillaje purpura y lacios cabellos largos. Esa tarde iba a comer en casa de mi hermana y su familia, pense en comprar un arreglo de mesa y algunos regalos pequeños para mis sobrinos. Apenas entre, vi que habian dos flores nuevas: orquideas y una vendedora recien llegada. Choco conmigo, pues las flores no le permitian ver de frente, se disculpo, por lo que pude ver las esmeraldas de sus ojos y una sonrisa blanca, enmarcada por unos labios teñidos de purpura. Sali de la tienda con un florero repleto de orquideas, una tarjeta de dedicación con su letra (que solo compre por verla escribir) y cara de niño ilusionado.
De ahi las visitas se volvieron periodicas, cada semana, cada tercer dia, cada dia, (menos los jueves que eran su dia de descanso). Cualquier excusa me bastaba para verla, para agradecerle las flores que apartaba para mi y las que me recomendaba, solo para escuchar su voz entre el perfume.
Asi nos fuimos conociendo, supe que su nombre era Jazmin, que adoraba las orquideas desde los siete años, que las que vendian eran de Veracruz al igual que ella, que habian mas de 2,500 tipos de ellas, que salia a las seis en punto y tenia tiempo para un capuccino en el café de la esquina, que tenia mala suerte en el amor y habia decidido dejarlo de lado un tiempo, que seguia siendo virgen, no por determinación, sino por falta de ocación y que habia un comprador que la habia atraido desde el primer dia que trabajo ahi, de las ganas que se quedo de escribir en aquella tarjeta su numero telefonico en lugar de aquel "espero que les guste...y que sobreviva mas de dos dias", de las veces que soñaba con aquel chico de piel mestiza, ojos cafés, cabello chino enmarañado, tranquilo y de porte intelectual (descripcion que, curiosamente, encaja perfectamente conmigo).
Comenzamos a salir un domingo por la noche, con la luz blanquesina de las farolas que mojan la avenida como unicas testigos, bebi el nectar de su saliva en un largo beso empapado de polen, por suerte no soy alergico a este. Asi pasaron tres meses, entre rosas, orquideas, tulipanes, gardenias, parques ecologicos, invernaderos, viveros, sacos de fertilizantes, abrazos en medio del bosque y besos entre elechos, tres meses de un amor botanico que retoñaba con cada salida del sol.
Habiamos visitado decenas de veces mi departamento, para comer, ver alguna pelicula, o quedarnos abrazados (entrelazados como ramitas de enrredadera), en medio de la sala, viendo crecer mi pequeño jardin hidroponico. Pero esa noche de miercoles tomamos un taxi hacia Zempoala, la colonia Narvarte, hacia su departamento en el numero 24. Entrar ahi fue cambiar de dimensión, dejar fuera de la puerta al smog y respirar ahi dentro oxigeno, azaleas y gardenias. El lobby estaba dividido por un arco de photus; en la estancia habian plantas que yo, en estatus de biologo, ni siquiera conocia. Pero esa no era la sorpresa que Jaz me tenia preparada, me beso mientras me distraia con un bonsai, me tapo los ojos con una mascada, y me llevo a su cama Dentro de la habitación, enmarcada por bambú y un ventanal que da al jardin, habia una botella de absolut pears y algunos bocadillos preparados por ella, junto a ellos un paquetito negro sin abrir.
Lo que vi despues de abrir los ojos fue la comida y el vodka. Hizo que me sentara en la cama junto a ella mientras me alcanzaba el plato y dejaba caer del paquete "sin querer" un tubito de soft-lube al piso laminado. Balbuceo algunas cosas que no entendi y me pregunto si era propicio usarlo, me limite a sonreir, besarla y preparar un par de bebidas con el vodka. Prendio la televisión y nos acomodamos para ver una pelicula cualquiera, por que treinta minutos despues el plato llacia en el suelo, la botella sobre el DVD y Jazmin y yo entregados al deleite de un abrazo y un beso que parecian eternos, o almenos eso deseabamos. Poco despues sus dedos arañaban mi espalda sobre la camisa y mis manos se deslizaban agilmente entre los botones de su blusa. Como las hojas de los arboles en otoño, las ropas caian de nuestros cuerpos al compas del ritmo sensual e intimo de la saxofonista de la pelicula. Asi, poco a poco, fuimos quedando desnudos: de cuerpo al despojarnos de las prendas, de alma por cada Te Amo declarado.
Completamente desnudos y totalmente decididos tome la iniciativa: la acomode de espaldas a mi, comence a besar su cuello, su nuca, a juguetear con el lobulo de su oreja derecha y con su arete en forma de rosa. Mis manos cabalgaban libres por la llanura de su vientre, subian por las curvaturas de sus pechos acariciandolos, adorandolos. Ella gemia despacio, apretando los parpados y mordiendose el labio, hasta que mi mano derecha bajo a su pubis y el dedo corazón rozo sus labios siguiendole el indice y el angular. Fue entonces cuando vencio su pudor y se dejo abrazar por mi pasión. Senti con los dedos su humedad, desee llevarla a mi boca, me tope con su himen virginal y restos de pudor escapando de el; mi mano izquierda se posaba sobre su corazón a la altura de su seno, mi sexo palpitaba contra su coxis mientras mis manos acariciaban cada centimetro que tenian cerca. Entonces, volteo violentamente y me arrebato un beso en medio de un suspiro. Se avalanzo sobre mi y fue bajando sus labios de mi boca a mi pecho, al vientre hasta llegar a mi sexo, dejando por su camino una estela de mequillaje purpura...Senti que se iba mi esencia en un respiro, me levante y la acomode bocaarriba en la cama.
-¿Ya?-logre decir entre gemidos. Ella asintio con la cabeza, aunque parecia preocupada, poso su mano contra mi pecho antes de que hiciera algun movimiento. Le dije que no era necesario el lubricante y apoyo sus manos en mi cintura, coloque mi membro en la entrada y empuje. Romper aquel petalo fue una experiencia diferente, parecido a arrancar el petalo de una rosa, senti sus uñas desgarra mi piel y un gemido retumbar en mi cabeza. Le habia regalado su botanica virginidad a un biologo aficionado de las plantas.
Fue la primera vez que hacia el amor tan despacio. Arruyos de ir y venir, mantenerme suspendido como el colibri cuando se alimenta, probar el nectar directo de la flor, me sentia estar en medio de la selva y ni decir que le enseñe todo lo que se en una noche. Fue la primera vez que disfrutaba de hacer el amor asi. Fiu yo con quen habia florecido y por alguna razón eso me satisfacia plenamente. Su cabello sobre mi cara me recordaba el abrazo de los manglares, el sudor de sus espalda, el rocio de las mañanas, las llagas que sus uñas habian dejado parecian hechas por espinas de rosal, me habia enamorado de una flor, ¿que más decir?. Terminamos dispares, primero yo sobre sus pechos, despues ella, con ayuda de mis manos y labios, al terminar, se estremecio como lo hace el girasol ante el viento fuerte, y dejo mi boca llena de un fluido parecido a la savila, de un sabor más salado.
Ahi, abrazados, cada quien oliendo al perfume del otro, me conto el porque de su fascinación por las orquideas. Cuando vivia en Veracruz, una amiga suya le habia contado que la fisionomia, belleza y misterio de las orquideas residia entre sus piernas y que no se avergonzara de ello. Que esperara y encontrara a un hombre bueno, a un afortunado al que regalarle una flor especial, una orquidea unica, que sepa apreciarla tal cual es y que entonces, disfrutara tanto como el de su regalo. Un hombre que la ame por completo, quiza un loco que este tan maravillado de la naturaleza como ella. Asi, entre sus brazos y sus palabras, me quede dormido.
Al dia siguiente ella no estaba en la cama, en el bambu más cercano a la puerta estaba encajada una nota:
Hoy es Jueves y es mi dia libre (como si no lo supieras), sabes? te ves lindo durmiendo, en especial tu cabello cubriendo tus ojos. La razón por la que no estoy es que ahora yo te invitare a comer, jeje. Regreso, hay jugo de uva en el refir y pan tostado en la alacena, solo no comas mucho que quiero que pruebes mi comida.
P.D: recuerdas la orquidea especial?
Debajo de la nota habia una flor entrelazada en el bambú con una tarjetita atada, en ella un Te amo diriguido a mi, la fecha y la hora en que me habia dado ese regalo. Corri a mi mochila, saque unos tubos de ensayo de su caja de acrilico y guarde ahi la orquidea, y en mi mente el recuerdo.