Desde que decidí dejar de preguntarme el porque de la vida mi vida se llenó de sentido. Se acabó eso de querer saberlo todo.Se acabó el cuestionarme tonterias tales como el por qué del color de las plantas. Ahora, para mí, las plantas son verdes porque son verdes, y ya.
Y si el color de las plantas se debe a su la cantidad de clorofila que presentan, pues allá ellas. A mí me da igual.
Lo mismo me sucede contigo.
Ya dejé de plantearme por qué te quiero, qué sustancia química me haces segregar o el engranaje interno que me llevó a seducirte aquella mañana, en un jardin de la escuela. No me importa por qué te sugerí que nos tomáramos una cafe en el unico cibercafe que se que realmente vende cafe. No me importa por qué volví a buscarte al dia siguiente, y darte mas tiempo que el que le doy a un amigo normal. Lo importante es que ahora estás aquí, a mi lado, y que me gusta acariciarte la nuca. Da igual que las terminaciones nerviosas de mis manos envíen información al centro de placer en mi cerebro mientras exploro entre el Atlas y Axis. Solo se que siento placer al hacerlo. Tampoco importa que tu sangre sea verde, de clorofila. Lo importante es que te quiero desde lo más profundo de mi hipotalamo.
Ya no quiero saberlo todo. Ahora sólo me interesa sentir, y que los científicos se vallan a...muy lejos.
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