En resumen, esta es la publicacion anterior solo que renombrada,
grax por la mano con los titulos gente,
pero la corona de chocolate se la lleva Guadarrama junto a un millon de gracias
Noticias en pequeño: Encontre el cuaderno perdido!!! :o)
Proximamente alguna de las publicaciones que tengo por ahi escritas
Esta noche, descansas cientos de kilómetros lejos de mi. Esta noche en que mi cama se encuentra sola y yo estoy tan lejos de ella. Esta noche en que estoy recostado en una cama ajena, con una chica que comparte tu nombre pero no eres tu. Esta es la noche en la que me comencé a odiar. No se si sueñes conmigo, no se si te despiertes y pienses en mi, solo se que te falle. Y también se que te enteraras de todo, de mis errores, de mi traición, de que ahora te fui infiel.
Una ultima inalada y el cigarrillo se transforma en una penosa colilla, la lanzo al suelo y con una rápida ojeada veo que cayo junto a un condón usado, junto a los cadáveres y cenizas de otros cigarrillos. Inmediatamente busco otro en la cajetilla: esta vacía, ago cuentas, me termine yo solo 20 cigarros, lanzo el paquete vacío, vuela por los aires y choca contra la puerta. Escucho la música de la fiesta que sigue aya abajo. Vuelvo a fijarme en ella.
Su cabeza descansa en mi pecho, mi brazo derecho la rodea y el dedo pulgar juega entre sus costillas. Ríe, me susurra algo al oído que me hace sentir aun mas culpable. Acerca su cuerpo a mi, lo siento, es caliente y húmedo. Percibo su olor, ese que antes me éxito ahora me provoca nauseas. Se mueve, gime, su sexo roza mi cuerpo provocándome una erección. Ella lo nota y lleva su mano a mi entrepierna, toma con ella mi sexo, subiendo y bajando rítmicamente. Involuntariamente dejo escapar unos gemidos de placer mientras lo hace. Mi cuerpo gana esta batalla a mi cabeza y reacciona, mis manos la recorren, la acarician lascivamente, piernas, nalgas, espalda, pechos, cuello, todo.
Se acomoda sobre mi, mientras su mano sigue entreteniendo a mi sexo. Tomo sus senos y los masajeo. La razón me dice que pare, mi corazón se envenena con lo que ago como si estuviera ingiriendo cianuro puro, pero esta es la forma más cercana de tenerte conmigo, de no extrañarte, de escapar de la soledad que provoca tu ausencia. Sin embargo ella no eres tú, ella sabe que llevo meses contigo, y hoy comparte un pedazo de infierno conmigo. Intenta besarme en la boca, giro la cabeza negándole mis labios. Se enfada, me da una bofetada que me hace entrar en razón por un momento, quiero irme de aquí.
Busco la forma de irme, inventar una excusa para salir corriendo, irme lejos, pero ya es muy tarde. Vuelvo a caer en sus redes, ya no repudio su olor, me esta excitando de nuevo. Se detiene por un momento y alcanza mi saco, saca un condón, lo abre y lo pone en su lugar. No la detengo, no me resisto.
Acto seguido monta sobre mi y comienza a moverse. Carne, solo carne trémula, caliente, sudorosa, húmeda. Entre gemidos y alaridos de placer pierdo la noción del tiempo, cierro los ojos y te veo a ti, te siento a ti.
Sus gemidos ahora son más fuertes, me saca del trance. Siento sus contracciones y enseguida un alarido de placer puro y total acompañado de fluidos femeninos que caen desde mi sexo a mi vientre. Esto me enloquece, la tomo por las caderas y comienza a moverla frenéticamente sobre mí. No pasa mucho tiempo hasta que llego al clímax, grito su nombre y el tuyo con toda la fuerza que permiten mis pulmones. Cree erróneamente que grito por ella, no sabe que solo pienso en ti, no le digo tampoco, no quiero romper sus ilusiones.
Sin darnos tiempo de descansar, decimos “vámonos” al unísono. Nos vestimos y limpiamos en cada extremo de la cama, sin vernos, sin cruzar palabra. Abro la puerta y ella sale primero. Nos despedimos de los amigos, de mis familiares y nos dirigimos hacia la puerta como dos completos desconocidos. Ella toma un taxi, levanta la mano en señal de despedida y yo respondo con el mismo gesto. Levanto el cuello de mi saco y camino hacia la casa de mis tíos, dormiré un poco antes de regresar al D.F. Esta haciendo frío, pienso en ti y un par de lagrimas recorren mi mejilla derecha, soy un maldito pendejo.
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