Y estoy aquí, sentado bajo la sombra de un árbol, sufriendo las quemaduras que causan los rayos y recuerdos que no puedo esquivar, aquellos recuerdos contigo. Estas afligida y la desolación me invade aunque no lo demuestre, no quiero manifestar que también me duele, que me mata por dentro, que decidir esto necesito no solo a la almohada, sino a mis demonios personales.
Con una manzana entre las manos, tu presencia en mi cabeza y corazón, es la razón del conflicto. Ambos discuten sobre ti, mi cabeza dice que te odie pero mi corazón insiste en lo contrario. Un coctel venenoso y extraño se gesta dentro de mi, es como si mi cuerpo se dividiera en dos y estas mitades se mataran entre si. Como si las células hermanas dispararan unas contra otras, una sangrienta y despiadada guerra civil en mis adentros. Siento una punzada de dolor, mis presagios no son falsos, hay una guerra dentro de mi. Unos muriendo por tu bandera y otros matando por la libertad del individuo. En otra parte de mi, la diplomacia hace de las suyas.
Las conclusiones:
“Respetable corazón, hemos llegando a un acuerdo mutuo. La organización por la integridad de la ciudad Kant, te ha relevado de los cargos que gozabas sobre las decisiones personales del hombre donde vivimos en sociedad, se te pide de la manera mas atenta que mejor no opines. Deja que el cerebro maneje esto, porque tú estás destrozado, herido y maltrecho. Mejor descansa, tomate unas vacaciones (No chingues).”
Las armas paran, hay paz después de la tormenta, pero nadie se abraza, nadie ríe. Todos están buscando lo que perdieron en esta guerra estupida. La cabeza gano, y su bandera se iza orgullosa, desfilando a lo largo de mis sistemas. Y si se hace de la vista gorda, al estandarte que muestra un corazón tupido no se le nota la sangre. La victoria de la cabeza es clara y significante. Alguien recoge los cuerpos mientras yo pronuncio esa última palabra: “…termino”.
No hay marcha atrás, me diste tanto que me siento como un criminal por hacer esto. Se termino, ¿Qué más va, que más viene? No se que tengan planeado las Nornas para nosotros, pero nuestros hilos no se hilaron por casualidad. Valió la pena eso te lo aseguro. El sabor de tus labios en mis labios no lo quitare ni siquiera con acido. Solo te pido un favor, no lloremos, si lo haces te seguiré y no será lindo, llevémonos un ultimo buen recuerdo de nosotros, antes de regresar a ser solamente tu y yo. Me llevare mi maleta, llena de nuestras satisfacciones y desdichas, todas y cada una de ellas envueltas en el periódico del martes para que no se arruinen.
Ven dame un beso, el ultimo de aquellos y yo te daré otro, pero esta vez en la mejilla, en señal de amistad, una amistad restaurada…
Gracias Carlos, no dire xq,
pues seria quemarme.
<^0^>
tu ya sabes porque
domingo, 24 de agosto de 2008
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1 comentario:
eiii
uqe
0ndas
mi
buen
amig0
como
estas
¡¡¡
ay
mamon
con lo del verso neee
la
neta me llego
un
slaud0
br0
cuidese
alex el del bullpen
chido blog
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