domingo, 23 de marzo de 2008

Protección

Esta noche comparto con ustedes una pequeña historia que hice la semana pasada.
Lo advierto de una vez, tiene un par de toques eroticos, o como diria mi amigo Christian "Tu escribes porno". Asi que no es apta para cardiacos.
Ahi se las dejo, espero que disfruten tanto leyendola como yo lo hice cuando la escribi.
(Sin albur)



Era la una de la mañana, ella y yo éramos los únicos despiertos en casa de Fany, donde nos quedamos a dormir después de una fiesta. Aquella fue de las mejores reuniones a las que he ido, pero solo porque ya sabía que ella se quedaría la noche entera conmigo.

Todo comenzó con un beso, pero no cualquier beso, si no el más apasionado y prolongado que tuvimos a lo largo de cinco meses, desde el primero que nos dimos. Al final de ese beso, y mirándome a los ojos, ella coloco mis manos en sus amplias caderas y yo la seguí en el camino que ahora decidió seguir.

Seguíamos viéndonos, me embriagaba con su mirada como si fuera el más dulce licor que en mi vida habría probado, sus ojos tan hermosos llenos de esa inocencia que yo creí simulada y que más tarde me di cuenta que era real. Mientras sus manos, que primero me abrazaban por el cuello, dibujaban corazones en mi espalda y se dirigían hacia los botones de mi camisa, para despojarme de una vez por todas de esa barrera que le impedía apoderarse libremente de mi piel. Y yo fui bajando poco a poco mis manos sobre su delicada anatomía.

Casi sin darme cuenta, mis manos se colaron debajo de su falda acariciando constante y cortésmente sus muslos, mientras buscaba algo más en su cuello, besando, mordiendo, respirando su perfume, viviendo de ella, que se limitaba a abrazarse de mi y reprimirán poco sus gemidos para evitar ser descubiertos.

Cuando me percate que ella arañaba mi espalda y mordía mi hombro derecho, comencé a quitarle la blusa. Acaricie y bese sus senos, primero como un juego, con el bra puesto, y después en serio al quitárselo. El estado de sus pezones demostraba que estaba realmente excitada, que ya era mía. No decíamos nada, pero ambos sabíamos que es lo más unidos que pudimos haber estado en meses, y ambos lo disfrutábamos plenamente.

Entonces ella me pidió que comenzara, que ya lo hiciera, así que la cargue y la senté en un escritorio que estaba en aquel cuarto, al tiempo que hacia a un lado sus bragas y mis dedos se dirigían a ese mundo pleno de posibilidades que es su entrepierna.

Algunos minutos después me descubrí dentro de ella. Seguía abrazada a mí, como una niña pequeña que busca protección después de haber sido lastimada. Sentí por un pequeño instante su necesidad de mí, y en ese mismo instante me di cuenta que también yo la necesitaba, la protegía buscando protección, la acercaba cada vez mas a mí, y así, me sentí en paz nuevamente como cuando aun era niño, eso hace ya 10 años.

Mis efímeros pensamientos se vieron interrumpidos por un alarido de placer que ella no pudo reprimir, y que al instante provoco que yo también me desbordara, ambos habíamos terminado, nuestras miradas se encontraron y ambos sonreímos. Nos arreglamos y nos acostamos en la cama para dormir un poco, para enfrentarnos a esta hermosa y peligrosa vida al día siguiente, sabiendo que nos teníamos el uno al otro para cuidarnos, para protegernos. Y le di un tierno beso en la mejilla antes de quedarme dormido a lado de ella.



Me despido porque mañana ya toca escuela, no me muero por ir pero...

Se portan mal y me invitan.

2 comentarios:

Remy dijo...

Este... Me quede en el primer párrafo y quede como los gatos de tu post!

L3* De Large dijo...

ehmm...= yo
pareces emo