Me acoste a escuchar musica, y el sueño me gano, a continuación lo escrito en relación a ellos:
Una serie de tres sueños. Ninguno en particular hermoso, ninguno en particular terrible. Los tres, sin lugar a dudas, extraños. Al me
nos, eso creo. ¿Es normal tener tres sueños al hilo, cada uno protagonizado por alguna ex novia? Extraño, según yo, demasiado inusual. Intento desenredar esa maraña de imágenes que me bombardea, que me confunde realmente. Imposible. Ni siquiera sé si pasó o no, es más, en estas condiciones, incluso podría creer que ellas nunca existieron. Confusión. El caos, lenta y excesivamente, se hace notar. A continuación, la meta vivencia:
Irrealidad no. 1.1
Me encuentro viendo la película que ya dejé de ver, porque, obviamente, estoy dormido. “Amelie”, película de arte, no se de que año. Estoy acostado con la ex novia no. 4, a la que llamaremos D por cuestiones de practicidad. Esta película la compramos entre los dos y, en el juicio de divorcio, me tocó la custodia absoluta. Nunca la pudimos ver completa. Lo intentamos tres veces: en la primera, me quedé dormido y ella mejor se puso a hacerme piojito; en la segunda… mmm, me conocen, estábamos solos y ya se lo pueden imaginar; en la tercera (que fue seguida de la segunda), el agotamiento nos ganó y nos quedamos dormidos. Pero, mejor, regresemos al sueño. D me empieza a besar, había olvidado, por completo, esa imagen, ese aroma, esa sensación, esos labios. No me molesta. Supongo que, hasta en el mundo real, se me escapa alguna sonrisita. La miro. Sus ojos me parecen demasiado familiares, como si nunca hubiera dejado de verlos. Es un momento siniestro pero hermoso; incómodo pero tranquilizante. De pronto, ella se sienta entre mis piernas (abiertas y con las rodillas flexionadas), como solía hacerlo cuando íbamos a platicar “en serio”. Me cuenta lo mucho que sufrió, lo mucho que la lastimé. Inmuto, sin tener palabras para contestarle. D sonríe, nada más, regalándome, quizá, algo de serenidad, o qué sé yo… Lo que sigue es demasiado borroso como para poder reproducirlo.
nos, eso creo. ¿Es normal tener tres sueños al hilo, cada uno protagonizado por alguna ex novia? Extraño, según yo, demasiado inusual. Intento desenredar esa maraña de imágenes que me bombardea, que me confunde realmente. Imposible. Ni siquiera sé si pasó o no, es más, en estas condiciones, incluso podría creer que ellas nunca existieron. Confusión. El caos, lenta y excesivamente, se hace notar. A continuación, la meta vivencia:Irrealidad no. 1.1
Me encuentro viendo la película que ya dejé de ver, porque, obviamente, estoy dormido. “Amelie”, película de arte, no se de que año. Estoy acostado con la ex novia no. 4, a la que llamaremos D por cuestiones de practicidad. Esta película la compramos entre los dos y, en el juicio de divorcio, me tocó la custodia absoluta. Nunca la pudimos ver completa. Lo intentamos tres veces: en la primera, me quedé dormido y ella mejor se puso a hacerme piojito; en la segunda… mmm, me conocen, estábamos solos y ya se lo pueden imaginar; en la tercera (que fue seguida de la segunda), el agotamiento nos ganó y nos quedamos dormidos. Pero, mejor, regresemos al sueño. D me empieza a besar, había olvidado, por completo, esa imagen, ese aroma, esa sensación, esos labios. No me molesta. Supongo que, hasta en el mundo real, se me escapa alguna sonrisita. La miro. Sus ojos me parecen demasiado familiares, como si nunca hubiera dejado de verlos. Es un momento siniestro pero hermoso; incómodo pero tranquilizante. De pronto, ella se sienta entre mis piernas (abiertas y con las rodillas flexionadas), como solía hacerlo cuando íbamos a platicar “en serio”. Me cuenta lo mucho que sufrió, lo mucho que la lastimé. Inmuto, sin tener palabras para contestarle. D sonríe, nada más, regalándome, quizá, algo de serenidad, o qué sé yo… Lo que sigue es demasiado borroso como para poder reproducirlo.
Irrealidad no. 1.2
Estoy sentado en la entrada de la casa de la ex novia no. 1, a la que llamaremos W, no más, porque se me antoja. Sin embargo, no es su casa. Aún así, desde un principio sé que estoy ahí —excepcional ese mundo etéreo en el cual uno puede ser omnisciente, por más pendejo que sea en la realidad—. Subo al auto, un “Super Bee”, no recuerdo el año. Al dar los movimientos en reversa para salir, choco con el coche de su padre: un “Corvette ’91” rojo, precioso. No pasa a mayores. El señor se baja y me dice que no hay necesidad de llamar al seguro, que no me preocupe. No sé por qué me quedo ahí, como esperando algo. Extraño. W aparece de vez en vez no más para verme y hacer alguna expresión de lo detestable que le parece que yo esté ahí. Sigo esperando, sigo sin saber por qué. Su madre, a la que llamaremos V por comodidad, se acerca y empieza a platicar conmigo. Me lleva comida y me dice que qué bueno que no me he ido, que así puedo comer con ella. V se sienta a mi lado y comienza a llorar. Yo busco la mirada de W, que está a unos cuantos pasos de nosotros… que sigue asqueada por mi presencia. Su mirara me arta. Me causa repulsión estar ahí, sin más, recibiendo tan terrible escarmiento. El sueño se interrumpe de golpe
Estoy sentado en la entrada de la casa de la ex novia no. 1, a la que llamaremos W, no más, porque se me antoja. Sin embargo, no es su casa. Aún así, desde un principio sé que estoy ahí —excepcional ese mundo etéreo en el cual uno puede ser omnisciente, por más pendejo que sea en la realidad—. Subo al auto, un “Super Bee”, no recuerdo el año. Al dar los movimientos en reversa para salir, choco con el coche de su padre: un “Corvette ’91” rojo, precioso. No pasa a mayores. El señor se baja y me dice que no hay necesidad de llamar al seguro, que no me preocupe. No sé por qué me quedo ahí, como esperando algo. Extraño. W aparece de vez en vez no más para verme y hacer alguna expresión de lo detestable que le parece que yo esté ahí. Sigo esperando, sigo sin saber por qué. Su madre, a la que llamaremos V por comodidad, se acerca y empieza a platicar conmigo. Me lleva comida y me dice que qué bueno que no me he ido, que así puedo comer con ella. V se sienta a mi lado y comienza a llorar. Yo busco la mirada de W, que está a unos cuantos pasos de nosotros… que sigue asqueada por mi presencia. Su mirara me arta. Me causa repulsión estar ahí, sin más, recibiendo tan terrible escarmiento. El sueño se interrumpe de golpe
Irrealidad no. 1.3
Aparezco en la entrada de la que en el sueño anterior era la casa de la ex novia no. 1, pero ahora es la puerta de la casa de mi tío (que no lo es, sin embargo, está en el mismo lugar en el que se encuentra en la realidad). Se acerca caminando la ex novia no. 3, a la que llamaremos M —ella sabría por qué, que es la misma razón por la cual hemos llamado a la 1 “W” y a la 4 “D”—. “¿Ya estás listo?”, me pregunta. Yo, que ya tengo algo de consciencia por los dos sueños anteriores, ya no sé ni qué esperar. Probablemente, ella me reventará a madrazos, pienso, mientras le respondo algunas palabras que no puedo recordar. Me dice que habíamos quedado que veríamos una serie en lo que era su casa —que, de hecho, está a unas cuantas cuadras de la casa de mi tío—. M lleva un vestido de lentejuelas y sus labios, pintados de carmín, se ven como nunca. A ella sí no la reconozco, a pesar de que ha sido la chica mas parecida a mi con la que he salido. Pero comienza a reír y todo vuelve a tener sentido: sí es ella, sin duda. Caminamos por la calle y reímos. Cantamos. Parecemos un par de niñitos contentos. Cuando vamos a entrar a su casa, me tira en el sillon, y…
Aparezco en la entrada de la que en el sueño anterior era la casa de la ex novia no. 1, pero ahora es la puerta de la casa de mi tío (que no lo es, sin embargo, está en el mismo lugar en el que se encuentra en la realidad). Se acerca caminando la ex novia no. 3, a la que llamaremos M —ella sabría por qué, que es la misma razón por la cual hemos llamado a la 1 “W” y a la 4 “D”—. “¿Ya estás listo?”, me pregunta. Yo, que ya tengo algo de consciencia por los dos sueños anteriores, ya no sé ni qué esperar. Probablemente, ella me reventará a madrazos, pienso, mientras le respondo algunas palabras que no puedo recordar. Me dice que habíamos quedado que veríamos una serie en lo que era su casa —que, de hecho, está a unas cuantas cuadras de la casa de mi tío—. M lleva un vestido de lentejuelas y sus labios, pintados de carmín, se ven como nunca. A ella sí no la reconozco, a pesar de que ha sido la chica mas parecida a mi con la que he salido. Pero comienza a reír y todo vuelve a tener sentido: sí es ella, sin duda. Caminamos por la calle y reímos. Cantamos. Parecemos un par de niñitos contentos. Cuando vamos a entrar a su casa, me tira en el sillon, y…
… El teléfono suena. La voz mecánica del teléfono me despierta. Una llamada inútil me regresa a la realidad. Hago el intento de volver a los sueños. Ni uno ni otro ni el otro. Nada. Me levanto. Camino hacia mi escritorio, buscando algo. Libreta y pluma en mano (con un lápiz y una servilleta seria igual) comienzo a escribir: Una serie de tres sueños. Ninguno en particular hermoso; ninguno en particular terrible…
Esto lo escribí y viví desde el jueves, aunque por una salida rápida del hospital y un sábado de vive latino no pude capturar y publicar. Sueños extraños, ¿No?
2 comentarios:
A ver, Dani, Wen y yo, no?
Que significado tienen estos sueños? y porque te gusta tanto que te empujen contra un sillon y abusen de ti? que mala pata que sonara el fon justo en mi sueño
Aveces me siento como un aguila en el aire
unas veces me siento como pobre colina
y otras como montaña de cumbres repetidas
Unas veces me siento como un acantilado
y en otras como un cielo azul pero lejano... espero la conozacas la canta pablo milanes y es de benedetti la ventaja de los sueños es que si no te gustan te despiertas y ya,si los estas disfrutando y te despiertan¡¡¡puedes continuarlos por algo existe soñar despierto jejeje cuidate mucho
bye
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